martes, 17 de diciembre de 2013

Los barrotes del no libre

 
 

 " Cuando el niño tenía seis años, su padre le dio un halcón para que lo adiestrara. Los halcones son aves rapaces... que matan pájaros, le dijo su padre, son los cazadores de sombras del cielo.

 Al halcón no le gustaba el niño, y al niño tampoco le gustaba él. Su pico afilado lo ponía nervioso, y sus ojo...s brillantes siempre parecían estarle vigilando. El ave le atacaba con el pico y las garras cada vez que se acercaba a él. Durante semanas, no dejaron de sangrarle las muñecas las manos. Él no lo sabía, pero su padre le había seleccionado un halcón que había sido salvaje durante más de un año, y por lo tanto era casi imposible domesticar. Pero el niño lo intentó, porque u padre le había dicho que hiciera que el halcón lo obedeciera, y él quería complacer a su padre.

 Permanecía junto al ave constantemente, hablándole para mantenerla despierta e incluso poniéndole música, porque se suponía que un ave cansada es más fácil de domar. Aprendió a manejar el equipo: las pihuelas, el capuchón, la caperuza, la lonja, la correa que sujetaba al halcón a su muñeca. Se suponía que tenía que mantener ciego al halcón, pero no tenía valor para hacerlo; en vez de eso intentó sentarse donde el pájaro pudiera verlo mientras le tocaba y le acariciaba las alas, deseando con todas sus fuerzas que aprendiera a confiar en él. Le daba de comer con la mano, y al principio el halcón se negó a comer. Más tarde comió con tanta ferocidad que el pico hirió al niño en la palma de la mano. Pero el niño estaba contento, porque era un progreso, y porque quería que el pájaro le conociese, incluso aunque el ave le dejase sin sangre para conseguirlo.

 mpezó a ver que el halcón era hermoso, que sus alas delgadas estaban pensadas para la velocidad en el vuelo, que era fuerte y rápido, feroz y delicado. Cuando descendía hacia el suelo, se movía como la luz. Cuando aprendió a describir un círculo y posársele en la muñeca, él casi gritó de júbilo. a veces el ave saltaba a su hombro y ponía el pico en sus cabellos. Sabía que su halcón le quería, y cuando estuvo seguro de que no solo estaba domesticado sino perfectamente domesticado, fue a su padre y le mostró lo que había hecho, esperando que se sintiera orgulloso.

Pero en vez de eso, su padre tomó al ave, ahora domesticada y confiada, en sus manos y le rompió el cuello. Te dije que hicieras que fuese obediente -le dijo su padre, y dejó caer el cuerpo sin vida del halcón al suelo-. Pero tú le has enseñado a quererte. Los halcones no existen para ser mascotas cariñosas: son feroces y salvajes, despiadados y crueles. Este pájaro no estaba domado; había perdido su identidad. "

jueves, 7 de noviembre de 2013

Un momento que sea tuyo



A veces me siento a esperar la inspiración. No hago nada especial, solo me siento, miro la pared que está a 45 cm y espero. Siempre he tenido esa facilidad, la de no hacer nada, la de esperar a que cambie algo alrededor. Cuando era adolescente me venía bien, si alguna vez discutía en casa, simplemente tenía que entrar en este estado; tras varias horas, mi madre creía que podríamos dialogar o darme la razón. Ahora, en el presente, me sirve para hacer un alto en el día. Me paro, no pienso y dejo que llegue la inspiración en forma de sentimientos. De esta forma se cómo me va la vida. Si me siento feliz, triste,… la respuesta me llega en forma de sentimiento. Un sentimiento inspirador.

En ocasiones parece increíble, pero el tiempo es el mismo para todos. En todas las vidas, todos los días, durante miles de años, no ha cambiado. Un segundo siempre ha durado lo mismo.

¿Quién sabe si has perdido la inspiración o el tiempo?
Te pones cara la pared, a los mismos 45 cm de siempre, pero esta vez no llega, esta vez miras alrededor, buscas algo que ni tú mismo sabes que forma tiene. Esperas. Esperas. Pero no lo identificas. Quizás solo era algo temporal, un tren de los que se terminan yendo. Y estaba bien. Servía para desconectar de la libreta a cuadros que es la vida. Servía para sentir ese poder. El poder de los malditos. El poder de las letras.


miércoles, 2 de octubre de 2013

Cautivo



El pájaro era de África, pero no debes llorar por ese pájaro Paulie, porque pasado un tiempo olvidó el olor de la selva a mediodía, los sonidos de los ñus en los charcos y el intenso olor ácido de los árboles ieka-ieka en el gran claro del norte de la Carretera Grande. Después de un tiempo, olvidó el color cereza del sol muriendo tras el Kilimanjaro. Al cabo de cierto tiempo, sólo reconocía los ocasos fangosos y contaminados de Boston, eso era todo lo que recordaba y todo cuanto quería recordar. Tras mucho tiempo, ya no quería volver y si alguien lo devolviese a su continente y lo dejase en libertad, sólo sería capaz de encogerse en un rincón aterrorizado, dolorido, nostálgico en dos direcciones y desorientado hasta que algo llegase y acabase con él.


viernes, 27 de septiembre de 2013

El primer cuarto de siglo



"Le llaman la crisis del primer cuarto de vida. Te empiezas a dar cuenta que tu círculo de amigos es más pequeño que hace unos años atrás. Te das cuenta de que cada vez es más difícil ver a tus amigos y coordinar horarios por diferentes cuestiones: trabajo, estudios, etc... Y cada vez disfrutas más de esa cervecita que sirve como excusa para conversar un rato.Las multitudes ya no son tan divertidas... incluso a veces te incomodan. Y extrañas la comodidad del colegio, de los grupos, de sociabilizar con la misma gente de forma constante.

Pero te empiezas a dar cuenta que mientras algunos son verdaderos amigos otros no eran tan especiales después de todo. Entendiste que la amistad después de todo no se basa en el tiempo, sino en la calidad de la personas que tienes a tu lado.Te empiezas a dar cuenta de que algunas personas son EGOÍSTAS y que, a lo mejor, esos amigos que creías cercanos o que los conservas desde hace mucho tiempo, no son exactamente las mejores personas que has conocido y que hay más gente que te rodea, a quienes le debes poner mayor atención y verás quienes resultan ser amigos de los más importantes para ti.

Ríes con más ganas, pero lloras con menos lágrimas, y con más dolor. Entendiste que el tiempo no sana las heridas, sino que alarga las agonías. Aprendiste que las peleas son distintas a las discusiones y que las discusiones surgen en base al cariño y engrandecen las relaciones. Entendiste que los tiempos no existen y que las decisiones hay que tomarlas alguna vez en la vida.

Aprendiste que alguien más que tú puede tener la razón, y que con los sentimientos ajenos no se juega. Que las parejas van y vienen, y que hay gente que queda y que siempre estará.Te rompen el corazón y te preguntas cómo esa persona que significaba tanto te pudo hacer tanto mal.O quizás te acuestes por las noches y te preguntes por qué no puedes conocer a una persona lo suficientemente interesante como para querer conocerla mejor.Los ligues y las citas de una noche te empiezan a parecer baratos, y emborracharte y actuar como un idiota empieza a parecerte verdaderamente estúpido.

Aprendiste a escuchar y a valorar los pequeños detalles del resto, que marcan la diferencia entre las multitudes.Aprendiste que la calidez de palabras, los oídos atentos, las palabras sinceras y una incondicional lealtad, no te la da nadie más que un verdadero amigo.

Aprendiste que la confianza es algo que se siembra, se riega, se cultiva y se cosecha, que hay que ganársela y saber mantenerla. Que es para una persona especial, que no es para todos, y que lamentablemente no se regala y cuando se pierde es imposible recuperarla.

Salir tres veces por fin de semana resulta agotador y significa mucho dinero para tu pequeña billetera.Tratas día a día de empezar a entenderte a ti mismo, sobre lo que quieres y lo que no.Tus opiniones se vuelven más fuertes. Ves lo que los demás están haciendo y te encuentras a ti mismo juzgando un poco más de lo usual porque de repente tienes ciertos lazos en tu vida y adicionas cosas a tu lista de lo que es aceptable y de lo que no lo es.
A veces te sientes genial e invencible, y otras... con miedo, solo y confundido. De repente tratas de aferrarte al pasado, pero te das cuenta de que el pasado cada vez se aleja más y que no hay otra opción que seguir avanzando y de saber conservar bien el presente porque será tu única compañía en el futuro.

Lo que puede que no te des cuenta es que todos los que estamos leyendo esto nos identificamos con ello. Todos nosotros tenemos veintitantos y nos gustaría volver a los 15 -16 algunas veces, pero sabemos que hay gente que ha aparecido en nuestro camino durante estos últimos años que son únicos.

Parece ser un lugar inestable, un camino en tránsito, un desbarajuste en la cabeza... pero TODOS dicen que es la mejor época de nuestras vidas y no tenemos que desaprovecharla por culpa de nuestros miedos...Dicen que estos tiempos son los cimientos de nuestro futuro, que las amistades universitarias son las verdaderas y que estamos entrando a la realidad de nuestras vidas.

Parece que fue ayer que teníamos 16... ¿¡Entonces mañana tendremos 30!? ¿¡Así de rápido!?

La vida no se mide por las veces que respiras, sino por aquellos momentos que te dejan sin aliento..."

jueves, 26 de septiembre de 2013

Momentos sutiles


Es muy fácil decirle a alguien el camino que debe tomar. Es muy fácil ser objetivo, pensar un segundo y decirle a la otra persona “elije A o B”. Pero como siempre, en la vida, en la naturaleza, e incluso en la felicidad, es muy sencillo elegir en la vida de los demás con nuestros sentimientos. ¿Pero, por qué para elegir en la nuestra, ya no es una tarea tan sencilla? ¿Por qué todo el mundo cree saber definir la felicidad, cuando en verdad no tenemos ni un atisbo de idea de lo que realmente es?

No somos conscientes del día que es hoy. Hoy es uno de septiembre, pero a la vez es domingo. Hoy es el día triste universal. Está estudiado, por muchos sociólogos que los domingos es el día más deprimente para la mayoría de personas (pero ¿qué os voy a decir de las tardes de domingo que no sepáis vosotros ya?), y es que, hoy es el día triste universal, porque también está estudiado que septiembre, sobre todo los primeros días, es el mes en el que más tristes y vulnerables estamos (de ahí que sea el mes de las colecciones de sellos, manualidades, muñecas,… porque estamos sensibles a buscar la felicidad en cualquier cosa y los “grandes” intentan dárnosla).

En esta tarde que se ha unido el domingo, con el primer día de septiembre, es normal que no te sientas la persona más fuerte, ni la que más futuro vaya a tener; al igual, que también es normal, que hayas perdido tu criterio para saber que camino debes elegir, si es que estás en ese momento de la vida. (O incluso pensar en el acierto o fallo del último camino que tuviste que elegir).

Ahora ¿Por qué nos resulta tan difícil definir y elegir la felicidad? Pues porque la felicidad no existe. No existe una felicidad global para todo el mundo, descrita como tal. Muchos dirán “la paz mundial, que no haya hambre en el mundo,… “y mil ideas más, que como ejemplaridad quedan muy arriba, pero como realidad, todavía las tenemos muy en el fondo de ese pozo en el que solo miran una minoría.

La felicidad no existe, porque nadie es capaz de definirla, de saber cuál es su felicidad, de saber cuándo empieza ni cuando termina la felicidad.

Muchos dirán, para mí la felicidad sería ser rico o tener mucho dinero. ¿Pero cuánto es ser rico o tener mucho dinero? ¿Es tener dinero para lo que quieras? ¿Es poder tener una casa con jardín y un coche? ¿Es ser el que más dinero tienes en el mundo? ¿Es tener 20 veces más dinero que el más rico de este momento?... Seguramente a cada pregunta le deis un “si”, pero nadie se ha planteado en su vida, cuando tenga “20.000€” seré feliz. En primer lugar, porque el dinero por sí solo no da la felicidad, y en segundo lugar, porque es lo que piensas en este momento, pero cuando hayas caminado un tiempo, pensarás que los 20.000 se quedan cortos y quieres otros tantos más,… y así sucesivamente, cada vez se nos alejará más la felicidad.

También podemos hablar de la salud. Todo el mundo brinda en navidades por tener salud para saber que va a ser feliz. ¿Pero qué es tener salud? ¿Vivir un año más? ¿No ponerte enfermo en ese año? ¿Vivir para siempre? ¿Qué no te duelan los golpes que da la vida (físicos y emocionales)? Parece que también nos quedamos fuera de ese ámbito. Muchos dirán, pues todo es salud, “yo quiero vivir hasta el último día sin que me duela nada” Pero nadie lo dice enserio, porque si basase su felicidad en eso, desde ya, sabe que está condenado a no ser feliz; pues nadie alcanza una vida larga (supongamos 100 años) sin nunca haber sufrido una enfermedad, un dolor, o simplemente un sufrimiento emocional. Por lo tanto, nos volvemos a quedar fuera, cuando queremos elegir un camino, pensando en nuestra salud (de hecho nadie piensa en la salud a la hora de elegir un camino de futuro). Solo valoramos la salud, cuando la perdemos, y recordamos el momento en que la tuvimos.

Por último, el otro de los grandes que pide la gente para ser feliz; “el amor”. No sé qué os podría contar que no sepáis, o que contaros que yo sepa. Pero ¿qué pedís con amor, el amor verdadero? Muy bien, pues todos empezaremos a pedir el amor verdadero, y todos seremos felices, pero ¿cuánto tiempo? ¿Cuánto dura el amor verdadero? ¿Una noche? ¿Toda una vida? ¿Acaso el verdadero amor es el primero? ¿Es el primer beso? Porque todos decimos verdadero amor, pero no se sabe cuánto tiempo irá unida la vida con la persona que más amor te vaya a dar.

Pero ¿nunca vamos a ser felices? La respuesta es sí. Pero un sí entre comillas, pues como veis, la felicidad no depende de algo existente, no depende de una meta que debamos alcanzar y permanecer en ella, no depende de cogerla, abrazarla y agarrarla fuerte para que no se vaya. La felicidad es algo subjetivo, es algo que permanece en nosotros. La felicidad viene dada en miles de diminutas cosas, que nos vamos encontrando conforme vamos caminando en la vida. Unas de esas cosas durarán un día, otras un año y otras desde el principio hasta el fin. A veces podremos retenerlas poniendo de nuestra parte, otras veces, se irán sin nosotros poder hacer nada al respecto. La felicidad que tenemos no siempre depende de nosotros.

Y en esta conclusión, es donde para mí radica la verdadera felicidad. Todos vamos a tener motivos para estar felices. Todos vamos a tener pequeñas cosas por las que alegrarnos. No sabemos cuánto va a durar, no sabemos cómo podremos hacer para retener esa felicidad eternamente, porque desde el principio sabemos que no va a serlo así. Yo os animo a que agarréis fuerte lo que os hace feliz, a que exprimáis la felicidad todo lo que podáis, aunque desde un principio sepáis que esa felicidad solo va a durar una noche, una vida o un instante. Disfruta de lo que te hace feliz, haz feliz a lo que a ti te hace feliz y vive. Vive ahora. La vida es presente. Todo lo que hagas en este presente (ahora) en un segundo será pasado (antes) y por supuesto, será una buena semilla que tú te has plantado para el futuro (luego).

Recuerda, vive… vive ahora.

martes, 24 de septiembre de 2013

¡ Vive !



Hoy es un día extraño. Esta mañana ha muerto una prima de mi madre, con 61 años. Después de superar dos cánceres, el tercero la ha matado.

Era la prima de mi madre, pero era una de esas personas que están relativamente cerca en la vida de uno mismo, y en vez tenerla como a la prima de mi madre, la tenía como a mi propia tía.

Todos os preguntaréis ¿por qué hago una entrada de este tipo? Unos criticarán ahora por creer que la entrada va a ser de una forma, y otros criticarán cuando la terminen de leer por ser de la forma que es. La entrada va destinada para todos aquellos que hoy quieran aprender algo.

La mujer que ha muerto hoy, lo ha hecho feliz. Sé que estaba en Barcelona, en un hospital y que ha tenido mucho dolor estos últimos 4 días de su vida; pero sé que ha muerto feliz. Lo sé, porque a lo largo de la vida me ha dado muchos consejos. El primer consejo fue hace 11 años, a los dos meses de morir su marido. Su marido murió de leucemia tras 5 años de lucha. Lo que me dijo ese mes de agosto fue algo muy simple, algo que todos intentamos cultivar y hacer nuestro, pero que muy pocos logran conseguirlo. Me dijo: “Vive”. Y es el mayor consejo que nadie me ha dado nunca. Con ello se refería a que todo el mundo hace planes del futuro, todo el mundo piensa lo que hará cuando termine la carrera, cuando encuentre trabajo, cuando se jubile, cuando llegue navidades,… Todo el mundo está empeñado en vivir en el futuro; y el futuro, siento decíroslo, pero no existe. El futuro es incierto porque nadie sabe cuánto tiempo es “su futuro”, hacer un plan ahora para dentro de “X” años ¿de qué sirve? si en ese transcurso puede pasar mil cosas, puede que no llegue, puede que hayas cambiado de idea, puede que no tengas ganas,… Vive el momento. Vive el presente. Vive por ti, por el resto y, porque es lo más fácil. Ahora sabes lo que quieres, ahora sabes cómo piensas,… ¿para qué quieres dejarlo para el próximo lunes, o para el próximo mes, o incluso para el próximo año? Hazlo ahora, disfrútalo, y si caes en el camino, si no lo consigues, o si simplemente mueres, lo harás feliz. Lo harás feliz porque todo este tiempo habrás hecho lo que querías, no te quedará mucho por hacer en la vida, no te quedará mucho para ser feliz; porque ya lo estarás siendo.

A mi familiar, le detectaron cáncer de ovarios hace 8 años (a los 3 años de morir su marido), ella decía que era enormemente feliz, feliz por todo lo que tenía, por todo lo que hacía, había conseguido todo lo planeado hasta el momento. Iba a luchar por vivir, por seguir haciendo cosas que le hicieran feliz; iba a aferrarse a la vida, porque era suya y quería tenerla; pero si moría en aquel entonces, no iba a llorar por ello. No era una derrota, porque había tenido la victoria de todos los años anteriores. Superó el cáncer. Hace 3 años (5 años después de sufrir el primero), le detectaron el segundo, esta vez un linfoma; y se enfrentó a él igual que al primero, en esos 5 años no había cambiado su forma de pensar. Y hoy, ha muerto ante el tercer cáncer. Sé que no se ha ido llorando porque lo ha hecho feliz, feliz por todo lo que ha conseguido en la vida, feliz por todas las personas que ha tenido en su vida, por los consejos que ha hecho permanentes en el resto, por el recuerdo que nos ha creado.

La gente creerá que es una actualización triste, que quiero compasión o que simplemente quiero transmitir pena. Pero no es así; no quiero que os quedéis con eso. Quiero que hagáis lo que todos deberíamos hacer día tras día; valorar donde estamos, lo que queremos e ir a por ello. Los que me conocen saben que no soy de dejar nada para el día siguiente, ni de hacer planes para dentro de un mes o dos. Saben que me gusta esforzarme en el ahora, y creo que es lo correcto, creo que es lo que todos deberíamos hacer. Deberíamos quitar hoy mismo lo que no queremos en nuestro día y, agarrarnos fuerte a lo que queremos que perdure. No deberíamos dejar que nadie nos cambie lo que nos gusta de nosotros mismo, ni siquiera cambiarlo nosotros. Deberíamos luchar por acabar el día feliz, de tener un buen presente; porque el presente es ínfimo.

Hoy he sonreído. Lo he hecho porque cuando perdemos algo nos damos cuenta de lo que teníamos, y es verdad. He sonreído porque me he dado cuenta a la persona que tenía en mi vida, que hoy se ha ido, pero me ha dado muy buenos consejos estos años. He sonreído porque estoy feliz por haberla tenido en mi vida. Y por muy "gore" que os parezca a más de uno, sé que ella valoraría más esta sonrisa en un día triste, que todas las lágrimas.


Vive, vive ahora.

viernes, 20 de septiembre de 2013

Madrid



Madrid, esa ciudad que nunca duerme. He encontrado la fuerza de su esencia.

Pese a que tiene millones de habitantes, tan solo unos pocos son nativos. Su gran mayoría, los que sienten esa esencia son los que forman el verdadero Madrid; el Madrid urbanita del centro.

Esos miles de habitantes, no son habitantes fijos. Todos vienen y van. Unos vienen por una semana y otros por un mes. Los más afortunados están por un largo periodo de tiempo.

Durante ese periodo que permaneces, puedes disfrutar de sus calles, de sus comercios, de sus lugares de descanso y, sobre todo de su aroma a gran ciudad.

Es una ciudad que está en constante cambio y, cuando coincides con alguna persona especial, tan solo puedes dar las gracias por haber coincidido el tiempo más corto que quede para uno de los dos. Sin saber muy bien si tus conocidos se quedarán un mes, una semana,... o serás tú el primero en marcharte. Debes saber disfrutar de la coincidencia.

Madrid, te enseña a vivir el momento, porque hoy estás caminando por estas calles llenas de gente, con sus diferentes vidas y momentos de permanencia, pero mañana quizás sea tu último día en la ciudad o el del ser querido que tienes cerca (antes de marchar hacia un nuevo destino). Da las gracias por haberte cruzado a esa persona y por haber compartido esos momentos; porque así lo ha querido Madrid.

En cuanto a mi respecta, no se cuanto estaré, solo se que hay que aprovecharlo y, por el momento me quedan unos cuantos meses por delante para disfrutar de Madrid.

¿Con qué gente coincidiré?

F.B.