miércoles, 2 de octubre de 2013

Cautivo



El pájaro era de África, pero no debes llorar por ese pájaro Paulie, porque pasado un tiempo olvidó el olor de la selva a mediodía, los sonidos de los ñus en los charcos y el intenso olor ácido de los árboles ieka-ieka en el gran claro del norte de la Carretera Grande. Después de un tiempo, olvidó el color cereza del sol muriendo tras el Kilimanjaro. Al cabo de cierto tiempo, sólo reconocía los ocasos fangosos y contaminados de Boston, eso era todo lo que recordaba y todo cuanto quería recordar. Tras mucho tiempo, ya no quería volver y si alguien lo devolviese a su continente y lo dejase en libertad, sólo sería capaz de encogerse en un rincón aterrorizado, dolorido, nostálgico en dos direcciones y desorientado hasta que algo llegase y acabase con él.